Alternativas a los depósitos bancarios

La inversión en depósitos bancarios es una de las más seguras del mercado. Pero también es cierto que los niveles de rentabilidad que ofrecen, y más en estos momentos, apenas consiguen batir a la inflación  y ofrecer algo que no sea un rendimiento  ridículo. En el mercado existen alternativas a los depósitos tradicionales, que pueden ofrecer mejores resultados, aunque como siempre, también con algo más de riesgo. Vamos a conocer esas alternativas

Depósitos estructurados

Los depósitos estructurados no son depósitos bancarios como tales, sino que son inversiones mixtas en las que una parte del dinero se invierte en un depósito tradicional, dejando un porcentaje del total (desde el 5 al 30%) según los casos, en productos de renta variable , fondos de inversión o incluso derivados.

Estos productos por tanto suelen ofrecer una parte de interés, reducida en comparación al depósito tradicional, vinculando el grueso de la rentabilidad a la buena marcha de esa parte de la inversión que tiene mayor riesgo. Normalmente suelen ser inversiones garantizadas, en las que el mal menor es no ganar nada. Pero también hay otras variables en las que incluso podemos llegar a perder parte de nuestra inversión. Por eso debemos tener presente nuestro perfil de riesgo antes de elegir entre un producto u otro, ya que hay diversas opciones con menor o mayor riesgo en función de la parte a la que se dedica la inversión variable.

Fondos de Renta Fija

Los fondos de renta fija son productos de inversión con riesgo en los cuales cuyos fondos se destinan a la inversión en productos de renta fija como deuda publica tanto de gobiernos como de empresas. En función del perfil de riesgo  la inversión se reparte entre países de primer nivel y de países emergentes; o entre empresas de probada solvencia (blue chips) o  empresas de reciente creación o de un mayor perfil de riesgo, aunque sin recurrir a otra inversión que no sean los bonos corporativos y otras emisiones de deuda.

La rentabilidad de estos productos es variable, aunque durante el año 2012 hubo cerca de una docena de fondos que superaron en rentabilidad a los depósitos, llegando incluso a doblar su rentabilidad. Aunque obviamente también hubo otros que tuvieron peores resultados. Por eso antes de invertir es clave analizar el fondo con detenimiento, según nuestro perfil de riesgo, saber que las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras, y que estos productos suelen estar sujetos a comisiones más elevadas que los depósitos, que pueden reducir nuestros beneficios.

Deuda pública española

La deuda pública española se ha convertido en una poderosa competencia para los depósitos ante las elevadas rentabilidades que durante todo el año 2012 han pagado. El elevado nivel de riesgo país de la deuda pública española, en buena parte ficticio todo sea dicho, ha elevado los intereses de estos productos convirtiéndolos en una alterna viable y segura a los depósitos.

De hecho, salvo grave cataclismo, son un producto totalmente seguro y que no debería verse afectado en el futuro por otra cosa que no sean las mejoras de la economía española, que acabaran provocando la pérdida progresiva del interés ofrecido en estos productos de tesorería estatal. Como ventaja adicional estos productos suelen tener un tratamiento fiscal más suave que los depósitos, por lo que el beneficio a ganar es mayor. Gracias a los diferentes plazos de letras, bonos, obligaciones y demás productos comercializados por el Estado español podemos adaptar el plazo temporal a nuestra necesidad, siendo productos muy versátiles para cualquier cartera.

Fondepositos

Son un producto peculiar, ya que su funcionamiento es el de un fondo de inversión tradicional, pero que  invierte su capital en depósitos de todo tipo. Depósitos que no siempre son accesibles al público en general sino a entidades corporativas, a bancos y grandes empresas. Por semejanza podíamos identificarlos con fondos de renta fija, aunque con un nivel de riesgo y rentabilidad mucho más reducido y estable. Sin embargo si cuenta con el inconfidente de tener que afrontar unas comisiones más elevadas lo que limita el tipo de interés ofrecido.

En conclusión

En este punto es probable que se esté preguntando que opción elegir como alternativa a los depósitos tradicionales. La respuesta tiene que ver con dos factores: el nivel de riesgo que  estemos dispuestos a asumir y el volumen de nuestra inversión. Si la cantidad de la que disponemos es elevada podemos incluso plantearnos la posibilidad de crear una cesta de inversión eligiendo uno o varios de los productos alternativos que hemos presentado. Para eso la tendencia que tengamos a incurrir en riesgo puede ayudarnos a decidir los porcentajes dedicados a cada producto.

Por el contrario si nuestro disponible no es muy elevado (menos de 3.000 euros) la opción es elegir un producto conforme a nuestras expectativas de riesgo y al plazo en que podamos necesitar ese dinero. Si tenemos plena aversión al riesgo tanto la deuda pública como fondtesoros pueden ser una opción. Si estamos dispuestos a arriesgar algo más entonces los estructurados (cuidado con los plazos) o los fondos de renta fija pueden ser nuestra elección correcta.

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