Como elegir el depósito perfecto

A la hora de seleccionar un deposito tenemos que tener en cuenta diversos factores de importancia. La gran oferta de depósitos existente y la gran cantidad de perfiles de inversor existentes hace necesario tomar ciertas precauciones para no vernos ante un producto que no encaje en nuestro perfil, o que simplemente no rinda todo lo que deseamos.

Por cierto, el artículo sobre los “ingredientes de los fondos” es lectura casi obligada antes de sumergirse en este texto.

La cantidad que vamos a invertir

A la hora de invertir es necesario de que estemos seguros de no necesitar ese dinero a corto plazo, o al menos antes de que ese depósito llegue  a vencimiento. Por lo tanto no debemos invertir ninguna cantidad que tengamos dedicada a gastos diarios de nuestro hogar, gastos familiares  pagos previstos a corto plazo, etc..

En función de la cantidad disponible podremos tener acceso a más o menos depósitos. De hecho es frecuente que algunas entidades exijan una inversión mínima para poder contratar ciertos productos, por lo que con una inversión mayor nuestro abanico de productos se amplia. Pero también es importante que analicemos los productos con elevados importes de acceso para asegurarnos de que realmente esa mayor inversión nos genere un mayor beneficio. Si no es así siempre podemos dividir nuestra inversión en otros productos con menores exigencias y mejores rentabilidades.

Los plazos

Igual que con la cantidad, los plazos deben adaptarse a nuestra propia economía. Cuanto más largos son los plazos, mayor es el riesgo inherente al depósito y también debe ser mayor el interés que percibimos. En líneas generales un deposito a un año debe ronda más o menos el 2%, a 6 meses el 1,5% y a 24 meses en torno al 3- 3,25%  Esa es la diferencia entre arriesgar más con un plazo mayor.

El riesgo

Tradicionalmente los depósitos son productos sin riesgo y con un interés garantizado. Sin embargo existen diversos depósitos, como los estructurados o los depósitos en divisas que cuentan con un perfil de riesgo algo más elevado, aunque también con posibilidades de poder obtener un mayor beneficio con el riesgo tradicional. Por eso, antes de invertir, es necesario que sepamos claramente cuál es nuestro perfil de riesgo y hasta cuando estamos dispuestos a jugarnos nuestros ahorros.

Si nuestro perfil es totalmente conservador entonces el producto  a elegir es el deposito tradicional (o incluso una cuenta remunerada o similar). Si podemos soportar un poco de riesgo por tal de tratar de obtener más beneficios entonces disponemos de otros productos, como los mencionados, con lo que poder tratar de conseguir más rendimiento.

Por cierto, un mayor interés siempre supone mayor riesgo. Por eso debe tenerse cuidado con las ofertas de  banca que incluyan intereses muy elevados o que estén muy distanciados de los intereses generales del mercado, ya que el nivel de riesgo de esas ofertas es más que elevado.

Antes de decidirse, comparar

Una de las ventajas del mercado bancario actual es que la oferta de depósitos de todo tipo es muy elevada, y gracias a Internet resulta muy sencillo poder comparar esa oferta bancaria, de manera que podamos estar seguros de elegir la opción más segura y rentable para nuestro dinero.

Si tenemos ocasión, negociar

Si tenemos una larga relación con nuestra entidad bancaria y lo que nos ofrecen no nos resulta especialmente interesante siempre podemos tratar de negociar para conseguir un mejor resultado para nuestro depósito. Algunas entidades reservan ciertos productos con mejores intereses para sus clientes más importantes  y para aquellos que se toman la “molestia” de apretarles un poco las tuercas en una negociación. Por eso si tenemos la oportunidad de negociar con nuestra entidad no debemos dejarla pasar.

Y si no estamos seguro, esperar

La oferta bancaria es muy amplia, pero a veces también es peligrosa. Peligrosa porque se venden como depósitos tradicionales, o depósitos  de bajo riesgo a productos que tienen un riesgo mucho más elevado y que puede ocasionar graves pérdidas. Por eso se debe analizar con lupa toda la documentación y todas las condiciones del depósito antes de proceder a la contratación. Si tenemos dudas siempre podemos recurrir al asesoramiento externo  para evitar tener que lamentarnos posteriormente. Y ante la duda, no firmar nada.

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