Como evitar que los bancos nos den gato por liebre

Preferentes, garantizados, depósitos estructurados, pólizas de seguro, hipotecas con suelo.. son algunos de las decenas de productos que los bancos han comercializado de forma fraudulenta o poco clara en los últimos tiempos y que han ocasionado graves problemas y perjuicios a los consumidores. Casos en los que la falta de ética de la banca ha llevado a comercializar productos inadecuados a las personas que no los merecen y que parece que, por fin, han descubierto al público en general, que los bancos no son nuestros amigos sino que lo único que buscan es su propio interés comercial y sus cuentas de resultados. Los bancos no son nuestros amigos

El banco busca confianza

Si le echamos un vistazo a la publicidad de la banca las palabras confianza, seguridad, futuro y similares son un clásico. Una búsqueda de confianza que después no se ve avalada por la realidad. Entidades que hablan de seguridad y quiebran pasados unos meses después de esa campaña, u otras que venden la confianza en sus productos y luego dejan a sus clientes “enganchados” en un corralito con productos que les causan graves pérdidas y les impiden disponer de sus ahorros. Una realidad que ahora está siendo cada vez más patente.

…pero carece de ética

Cuando todo va bien, la actividad bancaria no genera ningún tipo de problema o inconveniente… pero cuando la crisis se ha hecho presente se han puesto de manifiesto todos los abusos que han ido realizando en los tiempos de la bonanza. Unos abusos que cualquier juez podría calificar como estafa, engaño o similar.

Entre esas muestras de falta de ética destacan los engaños de las preferentes, en las que se ha vendido un producto financiero totalmente complejo y de riesgo extremo a clientes que no cumplen el perfil correspondiente a ese producto y que carece de la cultura financiera necesaria para entender estos productos. Pero aun peor ha sido cuando tales productos se han comercializado a personas analfabetas, que firmaban con la huella o con una X inducidas por la confianza del director de sucursal con el que han trabajado toda la vida.

Otro ejemplo de esa falsa de ética son las hipotecas con suelo, en las que las entidades han  cobrado más intereses de los debidos por los prestamos amparándose en cláusulas abusivas que les han permitido ingresar grandes cantidades de dinero. Cantidades con las que muchas de las familias que se han visto desahuciadas por la banca hubieran podido hacer frente a sus deudas, de no haber caído frente a la falta de ética de esas entidades bancarias.

Que es lo que debemos saber

En un entorno como el actual está claro que el cliente tiene que estar atento para defenderse y evitar tales engaños. Unos engaños que, además, tienen a los clientes que buscan inversiones seguras como sus principales cebos. Los productos de ahorro convertidos en estafa se han comercializado como productos totalmente seguros y sin riesgo.. hasta que finalmente llega el momento de la explosión, se desata el escándalo y todo el mundo se pregunta como ha podido pasar. Pero lleva ocurriendo  una y otra vez, por lo que siempre hay que estar al tanto de lo que nos ofrecen.

Una de las normas fundamentales del inversor es saber que no debemos invertir en ningún producto que no conozcamos. No debemos firmar la contratación de ningún producto que nos resulte extraño o en el que algunas de las condiciones pueda afectarnos gravemente, aun cuando el agente bancario nos diga que no importa. Porque esas son las cláusulas que luego realmente importan y generan estos problemas.

Otra opción es la de buscar asesoramiento externo de profesionales independientes. Y decimos bien, independientes. Porque sabemos que cualquier consejo que le pidamos al agente, o al gestor de nuestro banco puede llevar a la contratación de algún producto de riesgo.

Tal como hemos mencionado los inversores en depósitos y otros productos financiero sin riesgo son los objetivos principales de las entidades sin escrúpulos que no tienen inconveniente en colocar productos a quien sea. Muchos ex trabajadores de banca, incluso, afirman que el producto adecuado para el cliente es “el producto que tuviésemos en cartera en ese momento.” Esto deja claro el nivel de ética de esa entidad. Y también deja bien clara la necesidad que tiene el consumidor de defenderse. Como suele decirse “no podemos fiarnos casi ni de nuestro padre”. Y en banca aun menos de nuestro gestor.

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