Cuentas infantiles: el primer paso hacia el ahorro

Prácticamente todos hemos tenido una cuando hemos sido niños. Todos hemos tenido nuestra cartilla o nuestra libreta infantil, que además de una escasa rentabilidad solía tener algún detalle como huchas, materiales de papelería o algún otro regalo que de vez en cuando nos solían traer nuestros padres. Este fondo, este ahorro, solía ir destinado para cuando empezásemos la facultad, o para cuando nos quisiéramos ir de casa… aunque en la practica el destino de ese ahorro infantil poco tenía que ver con lo que estaba previamente indicado. Aun así estas cuentas siguen siendo un producto interesante para fomentar el ahorro, aun cuando no generen grandes rendimientos

Las cuentas infantiles. Que son

Las cuentas infantiles no son más que cuentas de ahorro tradicionales, que cubren toda la operativa tradicional de las cuentas corrientes, orientadas especialmente a un público infantil. Muchas de estas cuentas caducan a los 14 años, momento en el que se transforman en cuentas jóvenes o en cuentas tradicionales, según la entidad.

Además de ofrecer el interés habitual es frecuente que estas cuentas ofrezcan algunos regalos de valor reducido por ciertas imposiciones, por su apertura, o en ocasiones especiales, como el cumpleaños del titular.

La principal ventaja de la cuenta, desde el punto de vista operativo, es que son cuentas normalmente libres de comisiones. No suelen tener comisiones de mantenimiento ni de gestión, y dado que no suelen tener muchos productos asociados tampoco tienen ningún tipo de coste adicional.

Intereses y alternativas

En el momento de redactar este artículo los intereses de estos productos son algo bajos. La gran mayoría de estas cuentas tienen un interés que ronda el 0,25% anual, con algunas excepciones que llegan al 1% anual. Considerando la media del mercado para cuentas corrientes tradicionales es cierto que ese interés es algo superior a lo que una cuenta tradicional suele ofrecer, y más aun considerando que normalmente son cuentas sin gastos ni comisiones.

Como alternativas, podemos ir derivando el dinero de estas cuentas a depósitos bancarios de mayor intereses,  o en vez de recurrir a una cuenta infantil también podemos optar directamente por una cuenta remunerada. Estas cuentas remuneradas son muy similares en comportamiento y comisiones a la cuenta infantil, por lo que no supone un excesivo problema pasar directamente a este tipo de productos sin pasar por la cuenta infantil.

En todo caso, sea con el producto que sea, fomentar el ahorro de los más pequeños desde el principio de sus vidas es algo interesante para poder ofrecerles un futuro más claro y para que aprendan a conocer el valor real que tiene el dinero.

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