Depositos o cuentas remuneradas: cual es mas conveniente

A la hora de buscar un producto en el que poder invertir nuestros ahorros es frecuente que  nos encontremos ante productos muy similares. Para tratar de arrojar algo de luz sobre este asunto vamos a conocer las diferencias y semejanzas entre los depósitos y las cuentas remuneradas.

Que son, en esencia

Un depósito bancario es un producto de inversión en la que el ahorrador o inversión aporta un cierto capital, durante un cierto tiempo y con limitaciones en las posibilidades de disponer de sus fondos. El ahorrador puede recuperar su dinero de forma anticipada, aunque para eso debe pagar como penalización parte de los intereses que debería recibir.

Una cuenta remunerada es un producto mixto de ahorro pero también de gestión. En la práctica funciona como una cuenta bancaria tradicional, en la que podemos domiciliar recibos, realizar ingresos y reintegros y utilizar tarjetas de crédito o débito. La remuneración aparece mediante la aplicación de un tipo de interés más elevado al de una cuenta corriente normal y que además suele cobrarse de forma mensual o trimestral.

En que se parecen

Ambos productos cuentan con un tipo de interés atractivo, y que suele cotizar de forma similar. De hecho en la oferta de cuentas y depósitos, salvo en los plazos más largos, no suele haber grandes diferencias en los intereses ofrecidos.

Ambos productos tienen la misma fiscalidad. En función del importe invertido los intereses obtenidos tienen un tipo del 21 al 27% de los rendimientos obtenidos.

Los intereses de depósitos y cuentas normalmente se pagan de forma mensual o trimestral.

En que se diferencian

Los depósitos no permiten retirar el  dinero en el momento que deseamos, mientras que las cuentas remuneradas sí. En caso de retirar el dinero de un deposito antes de su vencimiento tendremos que pagar o perder parte de los interés como penalización.

Los depósitos no aceptan domiciliación de recibos ni la operativa con tarjetas. Las cuentas remuneradas si suelen aceptar ese tipo de operaciones, como cualquier cuenta corriente tradicional.

Los depósitos tienen un interés constante durante toda la vida o duración del mismo. Las cuentas remuneradas suelen tener un tipo más atractivo durante los tres o seis primeros meses, que luego se reduce durante el resto del periodo que tengamos el dinero.

Los depósitos no suelen tener comisiones, salvo por la cancelación anticipada. Las cuentas corrientes remuneradas si suelen tener comisiones por conceptos tales como la emisión de tarjetas, domiciliación de recibos o incluso de mantenimiento y gestión, aunque no se realicen operaciones sobre la misma.

¿Cuál elegir?

Llegados a este punto, con esas diferencias y semejanzas la respuesta es bastante clara.

Si lo que necesitamos es un producto de ahorro puro, por tener nuestras necesidades de gestión cubiertas, deberíamos escoger un deposito adaptado al plazo y el importe que más nos convenga. Ahora bien, si encontramos una cuenta remunerada que nos ofrezca un mejor interés puede ser más interesante su contratación, siempre que las comisiones no se coman la diferencia.

Si no tenemos esas necesidades de gestión cubiertas entonces la cuenta remunerada puede ser nuestra mejor elección, aunque siempre que las comisiones no sean tan elevadas como para llevarnos a perder todo, o buena parte de esos interés que vamos a conseguir.

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