Efectos de la deuda griega sobre el ahorrador

Si ha habido un problema en la Unión Europea, ademas de Chipre de la que ya hablamos largo y tendido, es Grecia. Un problema que le esta costando una gran cantidad de dinero a la Unión en forma de rescates y que ahora, tras la victoria de Syriza con casi la mayoría absoluta del parlamento seguramente siga siendo fuente de conflicto entre el país heleno y la Unión. De hecho, mientras redacto estas lineas llegan noticias que hablan de que el nuevo gobierno griego no reconoce a la famosa y temida Troika como un interlocutor válido, por lo que resulta mas que evidente que las tensiones entre el recién llegado gobierno y quienes están pagando su rescate van a ser mas que tensas.

Y es justamente este el principal problema o riesgo que por ahora Grecia tiene para el ahorrador: el problema de la incertidumbre. Es cierto que Grecia ha recibido cantidades ingentes de dinero en términos de rescate pero el problema fundamental es la incertidumbre que la actitud del nuevo gobierno esta planteando entre los dirigentes de la Troika, que hasta ahora no habían tenido contestación a la hora de imponer recortes (casi siempre en donde no se debe o puede la verdad) y que sin embargo con este nuevo gobierno están ya notando que las cosas no van a ser fáciles.

¿Que efectos tiene esto para el ahorrador? Pues sinceramente pocos, pero mas que nada porque dado que actualmente el mercado de cuentas, depósitos e incluso el de fondos de renta fija lleva un año tirado por los suelos. Por tanto es casi imposible que la rentabilidad de estos productos pueda verse afectada. En cuanto a la seguridad, debido al escaso peso de la economía griega (como ejemplo España solo tiene el 0,67% de su deuda, apenas 1.000 millones de euros), los efectos de un default o impago griego, o incluso la temida restructuración, apenas tendrían peso directo sobre la economía y los tipos. Solo quienes tengan una elevada exposición a Grecia, por invertir en fondos que rendan deuda griega o en productos con intereses en el país deberían tener miedo.

Pero si estas circunstancias, el default o la reestructuración, se produjesen si es cierto que el miedo puede extenderse y por tanto causar otro tipo de problemas que puedan afectar a los inversores pues ya sabemos que el miedo mueve montañas y puede llevárselas por delante. De hecho, si recordamos el caso de Chipre, a pesar de su relativo peso en todo el sistema financiero global, el efecto que tuvo por razón de la incertidumbre fue mucho mayor. Algo tan cierto como que al poco tiempo, corregido el miedo, las cosas volvieron a la normalidad. Por tanto es de esperar que, salvo que el guion se rompa del todo y empiecen a pasar cosas extrañas, no debería de haber grandes vaivenes una vez que las cosas se tranquilicen y la normalidad vuelva a su sitio. Por si acaso, como siempre, conviene estar preparados.

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