El corralito de Chipre. Se abre la veda

El pasado viernes 15 se despedía la semana con una noticia que no ha dejado indiferente a nadie: el rescate de Chipre. Aunque este país, igual que ocurre con Grecia, no es  precisamente de los que mayor peso específico tiene dentro de la Unión Europea si es cierto que el rescate anunciando  ha venido acompañado de una medida preocupante, ya que abre la veda a atacar directamente a las finanzas de los ciudadanos de la Unión. Chipre es el primer país de la Unión  que va a sufrir los efectos un corralito financiero.

El antecedente de Argentina

La primera vez que los españoles oímos hablar de un corralito financiero se produjo en Argentina allá por el año 2001, cuando los graves desequilibrios de la economía del país y la situación internacional, frente a un mercado de divisas ficticio, en la que el propio gobierno quien establecía la paridad con el Dólar Estadounidense, causaron un grave agujero económico dentro del propio banco central argentino.

Al objeto de evitar la fuga de capitales del país el gobierno del entonces presidente De la Rua estableció el denominado corralito financiero, congelando todos los fondos depositados en bancos argentinos y limitando la cantidad de efectivo que cada ciudadano podía extraer a la semana. Por cierto, algunos medios apuntan a que esta situación puede repetirse en Argentina en no demasiado tiempo, si el país no mejora su situación  financiera.

El primer rescate que ataca directamente a los ahorradores

Si analizamos los 5 rescates anteriores que la Troika ha ejecutado en Europa ( Grecia, Italia, Irlanda, Portugal y la banca Española), observamos como la mayoría han ido acompañados de fuertes medidas de recorte del gasto público, al objeto de reducir los déficits públicos de los países afectados y poder mantener su financiación en los mercados ( o sustituir directamente dicha financiación por la de la Unión). En el caso de Chipre, la idea de base es la misma. Pero la novedad, como decimos, está en la congelación de los fondos depositados por los ahorradores en las entidades del país. Y dicha limitación se aplica no para evitar la salida de fondos, como en el caso de Argentina, sino para asegurar el cobro de una nueva tasa sobre los depósitos.

Esa nueva tasa, que es uno de los requisitos que ha exigido la Unió para pagar el dinero del rescate, constituye, en la práctica, la perdida de entre el 6,75% al 10% del total del importe depositado por los ahorradores en cualquier producto financiero, dependiendo si el ahorrador tiene saldos mayores a 100.000 euros o no. Con esta medida el país pretende recaudar unos 6.000 millones, que servirán como garantía de ese rescate. Y tal como decíamos, este nuevo impuesto supone un ataque directo a las finanzas de los ciudadanos chipriotas, que además no pueden evitar el pago del impuesto, toda vez que el corralito impuesto afecta tanto al importe que pueden extraer de cajeros automáticos, como al funcionamiento de la banca online, que se encuentra bloqueado.

La medida aún tiene que ser aprobada por el Parlamento del país, aunque vistas las medidas que el gobierno ha tomado ya parece que ese trámite no va a tener problemas en salir adelante.

Las consecuencias

Aunque las pérdidas causadas por el depósito dependen, en buena medida, del importe depositado, si es cierto que los ahorradores van a ver desvanecerse una buena parte de sus ahorros e inversiones. Y aunque se pretende suavizar la medida tan pronto como sea posible, e incluso la devolución del 50% del gravamen, en forma de bonos vinculados a la explotación gasista, para los inversores que mantengan sus ahorros durante dos años, el efecto más nocivo de esta situación no es la perdida en sí, sino el peligroso precedente que esta medida supone para los ahorradores de toda la Unión Europea, entre los que lógicamente estamos los españoles.

Decía el refrán que “cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar”. Y aunque la situación de la economía española, y del resto de los mal llamados PIGS no parece ser tan desesperada (salvo el caso griego), el miedo de un posible corralito futuro va a estar presente. De hecho las diferentes quitas que se han llevado a cabo en Grecia son, a su manera, una forma similar de restar valor a las deudas del país (que a su vez son inversiones de terceros) de forma unilateral y provocando pérdidas a los inversores extranjeros. La diferencia es que en este caso la Troika “mete mano” directamente en el bolsillo del ciudadano.

A medio plazo es probable que se produzca un incremento en los tipos de interés que las entidades del país tengan que ofrecer a sus ciudadanos para poder captar fondos e inversiones, toda vez que el riesgo de esas inversiones va a ser mayor. Y puede darse el caso de que esa situación de riesgo se contagie al resto de países de la Unión que tienen problemas, incrementando tanto sus primas de riesgo como los intereses que deben pagar por su deuda y sus depósitos.

Como complemento a este artículo analizaremos en más detalle y en un próximo artículo la forma en que este corralito puede afectar a los ahorradores española.es

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