El fraude de las preferentes. Un mal que sigue vivo

Si es usted inversor o ahorrador y a día de hoy no sabe que son las participaciones preferentes, lea este articulo con avidez, y después vuelva a leerlo. El riesgo es demasiado elevado como para no estar informado. Y si ya sabe lo que son, léalo también para saber cómo defenderse frente a esta forma de estafa bancaria organizada. Cierto que ha pasado algo de tiempo desde que el caso salto a primera plana, pero a pesar de ello, las preferentes siguen comercializándose de forma incorrecta y casi ilegal

Que son las participaciones preferentes

Pregunta difícil. De hecho una buena parte de los directores de sucursal bancaria y de los jefes de zona de numerosas entidades  no saben dar una explicación correcta sobre lo que son estos productos financieros. La mayoría se limita a decir que son “un producto que tienen que colocar sea como sea…”

Las participaciones preferentes son un producto financiero de alto riesgo a través del cual las empresas obtienen financiación ofreciendo un interés, generalmente más elevado que la media del mercado, a los inversores que invierten su dinero en estos productos.  Como cualquier producto financiero, un mayor interés implica un mayor riesgo. Y en el caso de las preferentes el riesgo es extremo, dado que no es fácil poder recuperar el dinero invertido, tal como muchos pequeños ahorradores están comprobando ahora. De hecho quienes pueden recuperar parte de lo invertido están sufriendo perdidas que rondan entre el 50% y el 80% según las emisiones y el tipo de preferentes.

Para colmo ni siquiera el interés de esas participaciones preferentes está garantizado, ya que el emisor de esas participaciones tiene la potestad de dejar de abonar los intereses pactados con los inversores en el momento en el que lo desee, dejando a los inversores sin dinero y sin retribución.

La Comercialización Fraudulenta

Quizá muchas de las personas acostumbradas a estar entre cuentas corrientes y depósitos se pregunten que tiene que ver este productos con ellos. Pues la respuesta es fácil.

Uno de los mayores males de las preferentes no es el tipo de producto en sí, sino la comercialización que se ha realizado de esos productos. En muchos casos se han vendido como productos, seguros y sin riesgo, que ofrecían un alto intereses bajo un paraguas de seguridad equiparable al de un deposito tradicional.  Para colmo muchas entidades informaban a sus clientes de que las preferentes permitían poder recuperar el dinero en solo 48 horas, sin perdidas y sin gastos. Un cúmulo de mentiras que demuestra la falta de interés de la banca por la seguridad y el bienestar de sus clientes.

La escasa cultura financiera de este país y la falta de ética de la banca han sido los dos ingredientes necesarios para que personas como pensionistas, pequeños ahorradores y otros inversores cuyo perfil es de clara aversión al riesgo, hayan acabado enganchados en estos productos, y sufriendo graves pérdidas en su inversión, tal como mencionamos al principio.

La explosión del escándalo

Igual que ocurre con todos los productos fraudulentos o similares, los productos suelen funcionar bien durante un tiempo hasta que llega un momento en el que sistema organizado ya no es capaz de seguir generando beneficios (como en los esquemas piramidales) o bien el sistema se vuelve insostenible.

En el caso de las preferentes la explosión es mixta. Por una parte la crisis económicas provoca que los emisores no puedan seguir pagando los intereses tal como lo hacía antes, y cuando el inversor trata de recuperar su dinero ve como el importe que le devuelven empieza  a menguar hasta los porcentajes que hemos referido anteriormente. En la actualidad la cantidad de personas que pensaban que habían contratado un deposito tradicional y se han quedado enganchados en este producto es notable, y su futuro escaso. Se están planteando algunas soluciones parciales como el arbitraje, la conversión en acciones o la conversión en bonos, pero siempre con quitas y perdidas.

¡Peligro¡ Se siguen comercializando

Lo peor de todo este asunto es que a pesar de todo el escándalo al que asistimos estos productos se siguen comercializando por parte de las entidades bancarias y de las empresas. Es cierto que desde el gobierno se han tomado algunas medidas para impedir que haya nuevos afectados por estos productos, a pesar de que la mayor parte del daño ya está esto. Pero aun así, las preferentes siguen estando en la cartera comercial de los bancos. Por eso es imprescindible mantenerse alerta, leer con lupa toda la oferta de productos que nuestro banco nos haga, asesóranos externamente si es necesario y, en caso de duda, no firmar nada. Por si acaso.

¿Y si ya he caído en la trampa?

Pues desgraciadamente tenemos un problema y serio. Tal como hemos dicho es probable que buena parte de su inversión se haya evaporado y que le cueste mucho poder recuperar el resto. En función del momento en que haya invertido está perdida puede ir desde el 40% al 80%, dependiendo del tipo de preferentes o de la entidad.

Aunque es posible reclamar, la única vía para hacerlo es la justicia ordinaria, que además de ser lenta y cara tampoco nos garantiza un resultado favorable, salvo en los casos más flagrantes, como en la venta a personas analfabetas y algunos casos similares. La otra opción es recoger lo que quede  y tener más cuidado en la próxima ocasión en que nos propongan un negocio como este.

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