El riesgo de las segundas marcas bancarias: lobos con piel de cordero

Si hablamos de segundas marcas seguramente empecemos a pensar en productos de consumo de supermercados e hipermercados. Pero las segundas marcas también han empezado  a funcionar dentro del sector bancario, y especialmente por aquellas entidades que han tenido problemas  y que con esas segundas líneas tratan de ocultar su línea de marca principal y así poder seguir captando fondos y operaciones en unas condiciones que no siempre son las mejores. Por eso es fundamental aprender a conocer estas segundas líneas y mantener la cautela a la hora de operar con ellas.

Cuando surgen las segundas marcas bancarias

EL fenómeno de las segundas marcas en banca es algo relativamente reciente. De hecho lo más que se había llegado a hacer hasta ahora por parte de las entidades era ofrecer una segunda línea, dentro de la propia entidad, con un aspecto de segunda marca y enfocado principalmente en el segmento de Internet o en el de los productos de nueva generación (como las cuentas remuneradas).

Sin embargo la crisis ha provocado que numerosas entidades se hayan visto salpicadas por rescates,  intervenciones, ventas y otras operaciones similares que han causado una más que notable pérdida de credibilidad en las mismas. Para esquivar esos problemas alguna entidad ha optado por lanzar una nueva marca, y tratar de ocultar al máximo cualquier vinculación  con la antigua imagen de marca.

Que riesgos tienen

El riesgo principal de estas entidades radica en el hecho de que sus gestores ya se han encargado de llevar a mal puerto a una entidad, por lo que no ofrece la mayor de las garantías posibles. Cierto es que no deberían volver a cometer los mismos errores pero el hecho de crear una segunda línea por tal de tapar lo que han hecho  da que pensar.

Por otra parte estas entidades a veces no cumplen con todos los requisitos típicos que debe tener cualquier entidad, entre otras cosas, por la prisa con la que se lanza al mercado. Por eso debe tenerse cautela antes de establecer cualquier relación comercial con ellas, igual que con cualquier otra entidad no muy conocida.

Como se reconocen

Estas entidades funcionan bajo marcas de nuevo cuño y que nunca antes se había oído hablar de ellas. Además son entidades que suelen ofrecer intereses y producto altamente interesantes para lo que es la media del mercado. Algo razonable también por la necesidad de penetrar en el mercado y tratar de captar la mayor cantidad posible de pasivo en esos procesos de lanzamiento.

También es frecuente que sean entidades que ofrecen formas de trabajo novedosas, como modelos de oficinas mixtas y diferentes a las tradicionales, imágenes mejoradas o frescas  y otro tipo de usos y formas que tratan de diferenciarse de la forma tradicional de hacer banca en este país.

El consejo

El mejor consejo que podemos ofrecer a la hora de evaluar y empezar a trabajar con estas entidades es conocer en profundidad en donde ponemos nuestro dinero. ES clave asegurarnos de que la entidad en la que pretendemos trabajar este en una entidad segura, legalmente establecida y  que esté incluida en el Fondo de Garantía. Es la mejor forma de evitar perder nuestro dinero.

También debemos procurar no vernos deslumbrados por las ofertas de la publicidad y los altos intereses que duran poco pero pueden costarnos caro. Y si es posible, deberíamos conocer cuál es la entidad de la que realmente dependen. Pero como hemos comentado, la tarea no siempre es sencilla.

Leave a Reply