Fiscalidad de los regalos de depositos y cuentas corrientes

A la hora de ofrecernos un regalo por nuestro dinero, las entidades bancarias suelen ocultar algunos de los costes que ese regalo lleva aparejado. En este artículo vamos a hablar de los impuestos que tenemos que pagar por esos regalos que recibimos

La retribución en especie

La banca, dentro de esa guerra de captación de pasivos a la que hemos asistido, se ha convertido en una especie de teletienda en la que nos ofrecen desde los tradicionales juegos de menaje del hogar hasta productos tecnológicos como tablets, televisores y similares. Esta retribución viene a sustituir a la retribución en efectivo, a la retribución dineraria, ya que estos depósitos tienen un interés a tipo 0, aunque si tienen un TAE calculado sobre el importe del regalo ofrecido.

El problema de la valoración

El principal problema de la retribución en especie, tanto en el aspecto fiscal como en el interés que presuntamente obtenemos por el deposito, es la valoración de esa retribución en especie que la entidad nos ofrece. La entidad normalmente va a valorar ese regalo por encima, no solo de su precio de coste (muy reducido al de mercado por comprar en grandes cantidades) sino también de su precio de mercado. Es decir, al importe al que cualquiera podría comprar ese mismo regalo en un comercio. La consecuencia fundamental es que buena parte del interés que recibimos es ficticio, ya que ese dinero, ese interés, se vuelca en la “compra” de un producto que nos venden a precio inflado y por tanto recibimos un interés menor al que podríamos recibir en otras cantidades

La fiscalidad de las retribuciones en especie

Todo producto financiero que genere intereses o rendimientos está sujeto a una retención fiscal. Es indiferente que esa retribución sea en efectivo o en especie, como en los regalos. Valorar un rendimiento dinerario es fácil, pero en el caso de los regalos, la valoración que se toma como base para calcular el importe de la retención es precisamente el importe del regalo que establece la entidad.

Justamente ese valor que ya sabemos que esta previamente inflado por la entidad para simular un importe mayor al que verdaderamente nos ofrecen. En consecuencia también vamos a pagar más impuestos de los que deberíamos pagar si obtuviéramos una retribución dineraria, o bien si la valoración de ese producto regalo fuera la correcta El tipo marginal que debemos pagar por esos intereses es del 21% hasta un importe de 6.000 euros, donde se encuadran todos los regalos que normalmente se ofrecen.

Por eso conviene valorar con cuidado la oferta bancaria antes de tomar una decisión respecto de esas cuentas y productos con retribución en especie. Hablaremos en otro artículo sobre los gastos ocultos que encierran estos productos y que también provocan un menor rendimiento a los inversores.

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