Grecia empieza a sembrar dudas

Cuando parecía que el polvorín griego había quedado desactivado, y que los problemas existentes en la región estaban teóricamente sobre control las últimas noticias han demostrado que la calma tenia fecha de caducidad. Y es que las tensiones en lo que se refiere a los pagos del país han vuelto a dispararse ante el mas que probable impago de 1.600 millones de euros que el país debería abonar en breve al FMI y a otros organismos internacionales. Sobre todo considerando que el impago no es capricho ni medida política sino falta de liquidez del sistema griego, que ya no sabe de donde sacar dinero.

En estas circunstancias no es de extrañar que el miedo vuelva a instalarse en el país heleno, y que quienes aun daban crédito al país mediante sus inversiones se estén pensando seriamente salir huyendo ante lo que puede avecinarse. Prueba de ello es que en apenas unos días han volado de los bancos griegos cerca del 15% de los depósitos que había en ellos, ante un posible corralito financiero similar al de Chipre o Argentina, por citar casos similares.

En este contexto pueden identificarse dos situaciones:

Para el inversor que esté metido en el país, atraído por el colchón de una Unión Europea que con una alta probabilidad no dejaría caer a uno de los suyos, y que acudirá a su rescate, quizá sea momento de tener cautela y empezar a pensar si la rentabilidad obtenida merece la pena en cuanto al riesgo país actual. De hecho la prima de riesgo griega ronda los 1.100 puntos, aunque lejos de los 1.400 que llegó a tocar con el cambio de gobierno.

El inversor local o que no este implicado podría esperar pequeñas variaciones en los tipos nacionales por el efecto contagio, aunque este es cada vez menor, especialmente porque los prestatarios parece que por fin han entendido que España no es Grecia y que la fortaleza y el potencial de nuestra economía es mucho mejor de lo que habían previsto, de manera que la variación actual apenas es de una decena de puntos básicos, y mas relacionada con el efecto post electoral, que ya hemos analizado, que realmente con el efecto griego.

De todos modos, en esta situaciones siempre conviene analizar los mercados ya que, como hemos indicado en mas de una ocasión, debemos estar al tanto de los acontecimientos antes de que se produzcan, y especialmente en busca de posibles oportunidades. Aunque también insistimos, el entorno de tipos bajos no va a cambiar en cuanto que la Unión no altere su planteamiento.

 

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