La banca extranjera tambien recoge intereses

La llegada de la ley Linde y de los ajustes que se han venido produciendo en los tipos de interés de las diferentes entidades financieras nacionales están ya teniendo su reflejo en su competencia extranjera, que también pliega velas en lo que a los intereses se refiere.

La ley Linde

La ley Linde, aprobada a principios de año, establecía ciertos límites a la remuneración de los depósitos bancarios que podían ofrecer las entidades bancarias. Una medida que tuvo un reflejo inmediato, especialmente ante el miedo a las posibles sanciones del regulador, y que ha provocado que la media de interés ofrecido por estas entidades se reduzca hasta un porcentaje que ronda el 2%. Una medida que ha afectado gravemente a los ahorradores y que ha dado una ventaja competitiva al resto de entidades extranjeras, que debido a que no se ven obligadas a cumplir con esta limitación han tenido posibilidad de poder ofrecer mejores intereses a sus clientes y poder captar así importes mucho mejores a los que realmente pueden acceder los bancos nacionales.

La banca extranjera se modera

Sin embargo la banca extranjera ha descubierto dos cosas.  Una es que por mucho que ofrezcan no siempre es fácil trasladar a los clientes de una entidad a otra y por mucho que se les ofrezca finalmente no se obtienen resultados positivos. Y por otro lado que tampoco es necesario ofrecer intereses del 3 o del 4% cuando el resto de entidades raramente pasa del 2%.

La consecuencia lógica, movida por el ahorro de costes en unos tiempos complicados, ha llevado a estas entidades extranjeras a acercar los intereses de sus cuentas remuneradas y depósitos a los de sus competidores españoles, colocándose ligeramente por encima de esta media, pero sin destacar. No necesitan mucho mas para poder captar fondos.

Que puede hacer el inversor

Ante esta situación nos planteamos que es lo que puede hacer el  inversor en depósitos, ya que si las entidades nacionales apenas rentan, y las extranjeras cada vez rentan menos, será quizá necesario buscar otras opciones. Sin embargo las opciones tampoco son especialmente atractivas. Por seguridad tendríamos que mirar hacia la deuda publica… pero la misma tiene cada vez menores rentabilidades, por lo que su atractivo se reduce cada vez mas. Y si miramos a los fondos pues la cosa es parecida, porque los realmente seguros establecen su inversión justo en deuda publica extranjera y si a eso le restamos las comisiones seguimos con el mismo problema. Por tanto las cosas se pueden poner un poco mas difícil, y de nuevo la negociación con las entidades se convierte en eje fundamental para poder obtener mejores resultados. Quien tenga interés siempre nos ofrecerá algo mejor por nuestro dinero.

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