La cara oculta de las cuentas remuneradas

Se han convertido en uno de los productos estrellas para los depositantes y ahorradores. Las cuentas remuneradas aúnan unos tipos de interés más elevados que los de una cuenta corriente normal acompañado de la operativa tradicional de esas cuentas bancarias. Por desgracia esas cuentas también llevan aparejadas algunas condiciones ocultas que es necesario que conozcamos antes de depositar nuestro dinero, ya que pueden costarnos más que el posible rendimiento que obtendremos en el futuro.

Que es una cuenta remunerada

En líneas generales una cuenta remunerada es una cuenta corriente que cuenta con buena parte de los servicios tradicionales de una cuenta de ahorro tradicional y que se combina con un nivel de intereses más elevado y cercano al de un deposito, manteniendo la plena disponibilidad sobre nuestros fondos.

Como referencia una cuenta remunerada rinde en torno al 1,5% en términos generales, con un periodo inicial en el que puede llegar al 2 o 2,5% de interés como regalo de bienvenida. Algo que, en comparación con el interés de una cuenta corriente al uso, que ronda el 0,1 al 0,25% de interés, es un beneficio más que notable

Las condiciones ocultas de las cuentas remuneradas

Como no es oro todo lo que reluce, las cuentas remuneradas también tienen su lado oscuro, con una serie de condiciones que pueden llevarnos a no ingresar tanto como teníamos previsto o a caer en obligaciones adicionales. Veamos algunos ejemplos

  • Periodos de permanencia: algunas cuentas remuneradas nos obligan a estar un cierto tiempo manteniendo la cuenta abierta, y pagando las respectivas comisiones.
  • Contratación de productos o servicios: las cuentas remuneradas pueden obligarnos a contratar, además de la cuenta, otros productos relacionados como tarjetas de crédito, depósitos, seguros o similares, que reducen el beneficio por el interés obtenido.
  • Comisiones más elevadas: algunas cuentas remuneradas implican un nivel de comisiones más elevado que el de una cuenta bancaria tradicional.
  • Saldo mínimo: algunas cuentas remuneradas nos obligan a mantener un cierto nivel de saldo, no pudiendo disponer de una cantidad superior al importe de ese saldo mínimo que debemos disponer en cuenta.
  • Limitación operativa: algunas cuentas remuneradas no nos permiten disponer de tarjetas, domiciliar recibos o emitir cheques, por lo que nos vemos forzados a abrir otra cuenta en la entidad con la que poder realizar esa operativa que la cuenta remunerada nos limita.

Estos son algunas de las condiciones ocultas, y a veces abusivas, más frecuentes en los contratos de las cuentas remuneradas. Pero dado que la inventiva de la banca no conoce límites es conveniente revisar los contratos antes de firmar nada, para evitar que se nos pueda “colocar” alguna de estas condiciones sin que seamos conscientes de ello.

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