La importancia de la inflacción negativa

Ya hemos hablado algunas veces de lo importante que resulta la inflación a la hora de evaluar nuestras inversiones. La cuestión es que generalmente lo hemos hecho desde un punto de vista de inflación positiva, o de incremento de precios, lo que convertía el objetivo de cualquier inversor justamente en buscar opciones que superasen a esa inflación, y que en consecuencia, le hicieran mantener o incrementar el poder adquisitivo real de ese dinero invertido. Todo tipo de interés superior a esa inflación implicaba una ganancia real mientras que la que fuera inferior suponía perder dinero en términos netos, aun cuando ingresásemos dinero por los intereses del producto.

Sin embargo, tal como hemos comentado en diversos artículos anteriores, nos encontramos ahora en la situación opuesta: un entorno de IPC negativo, que tiene repercusión en toda la economía, y obviamente también, en los depositantes. En la economía un IPC reducido supone incrementar de forma directa su competitividad y  que el dinero que tienen los ciudadanos sirva comprar mas. Lo que es un incremento del poder de compra. Pero tiene la consecuencia de que las deudas son mas caras de devolver.

En cuanto a los depositantes, el efecto del IPC negativo es, en primer término, positivo para sus inversiones. Y es positivo, igual que para cualquier ciudadano, porque al reducirse el referencial de precios, ese dinero permite compras mas cosas y por tanto que los tipos caigan un 1%, como ocurre actualmente, añade mas rentabilidad a cualquier depósito. Es una buena noticia, en un entorno de tipos bajos como el actual, que por lo menos permite estirar algo mas la rentabilidad.

Sin embargo esta ventaja es relativa, y sobre todo temporal. Pensemos que cuando el IPC baja, la economía se enfría y los tipos de interés se reducen para incentivarla. Algo que afecta directamente a la rentabilidad de los plazos fijos, depósitos y cuentas corrientes.  Y algo que, peor aun, suele extenderse en el tiempo ya que la economía no responde con tanta rapidez a las bajadas que calienten la economía, como ocurre con las subidas para enfriarla. Bajar siempre suele ser mas rápido que subir, al menos en este aspecto.

Por tanto, la importancia de esta inflación es clave. Hasta que la economía no recupere seguiremos viendo tipos bajos y depósitos sin apenas rendimiento, por la amplia oferta monetaria del BCE que sirve de referencia. De hecho este entorno seguirá durante tiempo pero la tendencia  a igualarse la inflación a cero pero sin repuntes en las rentabilidades. Por tanto lo que mas interesará al inversor es la mejora de esos tipos, empezando por niveles de inflación por encima del 2%, los que permiten mantener el control de precios y por tanto elevar tipos. Mientras tanto quedará tiempo incluso de rentabilidades netas de 0% por culpa de tipos bajos y ligera inflacion. Esperemos que al menos duren poco

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