La tasa Montoro. Ultimo hachazo a los ahorradores españoles

Ante la crisis las diferentes comunidades autónomas tratan de buscar ingresos hasta de debajo de las piedras.  Y en mitad de esa vorágine fiscal algunas pensaron en la posibilidad de poder gravar los depósitos bancarios, bajo la excusa de poder mantener la estabilidad del sistema, y de paso aprovechando para ingresar algunos fondos más en sus escuálidas cuentas públicas. Ante este intento de gravar los depósitos, el ministro del ramo, Cristóbal Montoro, opto por sacarse de la manga un impuesto similar al que las comunidades habían aprobado, pero con un tipo impositivo al 0%, de manera que el ministro desactivaba de forma automática cualquier tipo de intento de las autonomías de gravar el  ahorro de los impositores.

Y Montoro vio la luz

Cuando parecía que el ataque había quedado desactivado, Montoro ve la luz y con la excusa de compensar a las comunidades que habían establecido previamente este tributo (tributo que el mismo Montoro había desactivado) se propone cambiar el tipo 0% de ese impuesto estatal para poder recaudar lo que las autonomías habían dejado de ingresar. Cantidad que todo sea dicho nunca habían cobrado ya que el impuesto en realidad nunca había llegado a aplicarse. Todo un desatino.

Pero por si el esperpento no hubiera sido suficiente, lo peor de todo esto es que Montoro afirma que ese impuesto va a ir destinado exclusivamente a las entidades, por lo que los impositores no deberían verse afectados en ningún momento por su imposición. Escasa memoria la del ministro Montoro, en un país en el que cuando una empresa o entidad se ve forzada a pagar algún tipo de impuesto, carga fiscal o similar tarda apenas segundos en repercutir ese cargo a sus clientes. Solo hay que retroceder unos meses para recordar como las empresas repercutieron integro el importe de la subida del IVA (y algunos incluso unos puntos más) a sus clientes en los productos y servicios que comercializan.

Cuanto puede costar ese impuesto

La respuesta es depende, entre otras cosas porque por ahora no se ha aprobado cual va a ser el tipo impositivo que “las entidades bancarias” van a tener que pagar por esos depósitos. Los diferentes analistas apuntan a una cifra que pueda rondar el 0,2%  del total de los depósitos de los que cuenta el banco. Considerando la realidad, que es la transposición integra de esos 0,2 puntos básicos, un impositor cuyo deposito rinda en torno al 3% tendrá que afrontar una perdida cercana al 6,7% del rendimiento que en condiciones normales obtendría. Peor aun es el panorama para los que tengan cuentan remuneradas a un tipo del 1,25%, que tendrían que afrontar unas perdidas futuras en esos interés cercanas al 17%.

En la práctica, lo que esta imposición va a suponer es que además de abonar el importe correspondiente a los cargos fiscales (actualmente al 19%) el cliente también tendrá que abonar, vía entidad bancaria, una parte de su ahorro al estado. Situación está que empezará a tener efecto en el momento en el que se apruebe la tasa por parte del gobierno  y se empiecen a renovar los depósitos y contratos de cuentas remuneradas que venzan a partir de esa fecha. Por tanto, teóricamente, por ahora los impositores podrían estar tranquilos, pero en el momento en el que se produzca esa aprobación está claro que, si o si, los impositores son los que, como siempre, van a tener que afrontar ese coste adicional que la tasa Montoro puede imponer a los depositantes. Curiosa forma esta de fomentar el ahorro la verdad.

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