Las comisiones disparadas

Uno de los mayores males de la banca es recurrir a las comisiones cuando las cuentas no cuadran. Poco importa que el dinero que rentan a sus depositantes ya de por si sea una miseria. La banca no tiene problema en darle una vuelta mas de tuerca a sus comisiones y comerse prácticamente todo que sus ahorradores ingresan. Por eso, el ahorrador debe defenderse para tratar de salvar lo que pueda en un mercado que ya de por si esta difícil para el depositante tradicional.

Lo primero, saber lo que pagamos

Lo primero que debemos hacer es saber que pagamos en concepto de comisiones y sobre todo por que. Para ayudarnos en esta misión el banco de España obliga ya a las entidades a enviarnos un informe anual con todas las comisiones que nos cobra y los conceptos de cada una de ellas. Con ello podemos saber realmente que nos cobra nuestra entidad. Pero también somos libres de pedir esa información en cualquier momento, y por supuesto la entidad esta obligada a proporcionarla. Ademas también están obligados a darnos todos los detalles que precisemos para entender estas comisiones.

Lo segundo, negociar

Las comisiones siempre se pueden negociar en cualquier momento. Todo es negociable y nada esta impuesto, aunque seguramente en la entidad nos digan lo contrario. Que es lo que hay, que es lo que se cobra, que es lo que establece la entidad y que no hay posibilidades de cambiarlo. Todo eso es falso, y si la entidad no quiere negociar pues tendremos que pasar directamente al paso siguiente. Siempre podemos usar el argumento de que “tengo otra entidad interesada que no me cobra tal o cual comisión…”. Es algo que a veces funciona.

No obstante puede darse el caso de que también una comisión sea abusiva, con un importe excesivo por un cargo que no lo vale, como ocurre con la famosa comisión de mantenimiento por ejemplo. O también si nos cobran un mismo concepto por duplicado como cobrarnos una comisión de mantenimiento y a la vez otra por administración. En estos casos se pueden reclamar directamente ante la entidad mediante la correspondiente hojas de reclamaciones, y en segunda instancia ante el banco de España si no hay respuesta válida.

Y si no hay forma, cambiar de entidad

Aunque sea triste, la antigüedad ya no es un concepto importante a la hora de ser cliente de una entidad. A una entidad bancaria no le importa perder a un cliente de antiguo por tal de no quitarle una comisión. Así que si ellos no tienen interés en cuidar de nosotros, nosotros tampoco debemos tener mucho interés en seguir con una entidad que no nos cuida. De hecho hoy día en lo que a depósitos y condiciones  se refieren la mayor parte de las entidades ofrecen sus mejores condiciones a los nuevos clientes, dejando de lado a los de antiguo. Así que si tenemos que ir cambiando de entidad de año en año por tal de obtener mejores condiciones, quizá sea una idea digna de tener en cuenta.  Puede ser algo molesto, pero al menos sabemos que también va a ser algo rentable.

 

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