Las tasas negativas siguen penalizando al ahorrador

Dentro de la guerra que ha  establecido el BCE en pro de levantar las cifras de inflación y de estimular el crecimiento económico, se esta encargando de poner otro clavo mas en el ataúd en el que se están enterrando la rentabilidad  de las cuentas y depósitos bancarios remunerados, que siguen su caída libre, y que es probable que no levanten cabeza hasta que la economía cambie. Algo por otra parte normal en una economía deflactaria y de bajo crecimiento. Veamos cuales son las dos causas principales de esa caída.

Tipos de interés muy reducidos

Dentro de un deposito bancario, el interés es justo el precio que el banco paga al ahorrador, de manera que cuanto mas alto sea ese interés mas caro es para el banco tener un depósito bancario, y mas le renta al cliente. Ahora bien, pensemos en un competidor para el ahorrador, tal como es el Banco Central Europeo, que esta deseando darle a la banca todo el dinero que necesita a precio de saldo. Resulta evidente que aunque los balances bancarios deben tener un equilibrio  entre los depósitos de sus clientes y lo que toman prestado del banco central también es cierto que no van a ser tan partidarios de remunerar al alza sus depositos, ya que tienen la mayor parte del trabaj0o hech0. Así que el resultado para el ahorrador es que al final la entidad no va a ofrecerle demasiado por su dinero, tal como esta ocurriendo actualmente, en una simple cuestión de oferta y demanda.

Tasas negativas para la banca

La otra parte del problema son las tasas negativas a las que los depósitos de la banca están sujetos. Hasta hace unos meses el banco central pagaba, poco o casi nada, por  guardar el dinero que los bancos tenían en liquidez y depositaban en la entidad. Actualmente no solo no paga nada sino que son los bancos los que tienen que pagar por guardar su dinero, dicho en plan sencillo, en el banco central. La medida esta pensada, entre otras cosas, para evitar que los bancos acumulen buena parte de la liquidez del sistema en el propio banco de manera que haya menor cantidad de dinero en movimiento. Si se le cobra a la  banca por guardar su dinero, es probable que esta prefiera sacar ese dinero de la hucha y volcarlo en el sistema en forma de préstamos o créditos.

El problema de nuevo para el depositante es similar al caso anterior. Si el BCE me cobra por tener dinero guardado lo normal es que vuelque ese dinero al sistema. Y si tengo que tener dinero en caja de forma forzosa, lo mas probable es que tampoco tenga excesivo interés, el banco, en ofrecer intereses altos para captar fondos, ya que voy a disponer de todo el ahorro que tengo guardado.

Conclusiones

Tal como vemos, los dos aspectos de la reforma y los cambios introducidos por el BCE afectan al pequeño ahorrador, y lo van a seguir haciendo durante mucho tiempo. De hecho, en Estados Unidos el sistema similar al presente, que tenia por objeto estimular la economía americana, ha empezado a retirarse pasados casi cuatro años desde que empezaron. Seguramente en el caso europeo no se tarde tanto ya que la economía esta relativamente mejor. Pero si es cierto que la duración del programa seguramente ronde un par de años, tanto para el entorno de tipos bajos como para las tasas de depósito negativas. Para los ahorradores pues, se acercan momentos complicados, que esperemos puedan resolverse pronto.

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