Los descuentos en compras, otra forma de obtener rendimientos

Dentro de la política comercial de los diferentes tipos de cuentas corrientes existentes se han incorporado como beneficio adicional la posibilidad de obtener descuentos y otros beneficios similares que pueden usar un extra de rentabilidad al producto base. Conozcamos esos beneficios y si realmente merecen la pena

Los tipos de descuentos:

Descuentos en compras  generales: las cuentas corrientes que ofrecen este tipo de descuentos suelen promocionar las compras realizadas con las tarjetas emitidas por la entidad con un descuento equivalente al 1% del total (o de otro interés similar) de las compras realizadas con la misma mensualmente.

Descuentos en ciertos comercios: este beneficio es similar al anterior, solo que los descuentos únicamente se ofrecen para una serie de establecimientos concretos, como ciertas redes de gasolineras, grandes superficies y comercio especializado.

Las condiciones ocultas

Es frecuente que estas tarjetas bonificadas vayan ligadas a cuentas de crédito que de débito, por lo que esas compras que realizamos, y los beneficios o descuentos que podamos obtener, pueden verse compensadas (en favor del banco) a través de los interés cobrados por esas cuentas. Interés que en ocasiones rondan del 10 al 21% por lo que al final nos sale más caro el crédito que el presumible ahorro obtenido.

Otro problema frecuente es la cuota de emisión de esas tarjetas. En algunos casos esa cuota puede llegar a los 30 o 50 euros, lo que se traduce en un importe mucho mayor al de una tarjeta tipo, cuya emisión y renovación ronda los 12 o 18 euros.

Finalmente tenemos que saber que esos intereses de descuento o de bonificación suelen estar limitados a una cierta cifra mensual o anual, impidiendo que saquemos el máximo partido de esos descuentos. Y por si esto no fuera suficiente también suele ocurrir que el periodo de descuento sea durante un año o algunos meses así que al final suele acabar por costarnos el dinero.

El consejo

Como siempre, leer la letra pequeña con cautela, no firmar nada hasta que no estemos seguros y hacer números para ver si realmente llegamos a ahorrar algo o no con estos descuentos. El mejor ahorro posible es que logramos con un buen tipo de interés y unas comisiones reducidas.

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