Los tres pilares del interés

A la hora de iniciarse en la inversión en depósitos y cuentas remuneradas uno de los elementos en los que más deberíamos fijaros es el tipo de interés. Ese interés marca la retribución que vamos a recibir por nuestro dinero, pero también es un indicador del nivel de riesgo de esa inversión misma, entre otros factores. Conozcamos cuales son los tres pilares fundamentales del interés y que justifican la diferencia de interés entre diferentes productos.

Pilar numero 1: el riesgo

Pensemos que tenemos que invertir una cierta cantidad y para hacerlo tenemos dos opciones: una de ellas es un deposito en una entidad de plena solvencia, totalmente segura y que sabemos que no nos va a dar nunca un problema. La otra opción es una entidad con “mala pinta” de escasa confianza y que puede darnos un susto. No es razonable pedir el mismo tipo de interés en las dos entidades ¿verdad?

Pues esto es lo que ocurre con el interés. Cuanto mayor es el riesgo de una inversión cualquiera, incluyendo los depósitos y las  cuentas corrientes, mayor debe ser el interés que tendríamos que exigir a esa inversión. Por tanto cuando nos ofrecen productos de alto interés alegando que son totalmente seguros, conviene desconfiar

Pilar numero 2: el tiempo – disponibilidad

A la hora de hablar del tiempo, la duración del depósito o las posibilidades de recuperar nuestro dinero durante el periodo de inversión estamos hablando de la liquidez: de la capacidad de hacer “liquido” ese producto de ahorro que estamos evaluando.

En este caso es razonable pensar que cuantas menos posibilidades tengamos de convertir en líquido, de recuperar ese dinero que hemos invertido, más dinero deberíamos pedir por prestarlo. Y siguiendo la misma línea, también es lógico que cuanto más tiempo dure el deposito en cuestión pidamos más dinero a cambio.

Por tanto, cuanto menor es la liquidez  de un producto de ahorro mayor debe ser el interés que nos ofrece. Y cuando más tiempo dura ese producto (menor liquidez) también debe ofrecernos más interés. Es lo que ocurre por ejemplo con los depósitos o la deuda pública. La deuda pública a 3 meses apenas rinde el 0,5 % mientras que un bono a 10 años rinde sobre el 5%. La diferencia de plazo y rendimiento es más que notable.

Pilar numero 3: la cantidad invertida.

Uno de los dicho más famosos, y razonables, de los inversores es que “no debemos poner todos los huevos en la misma cesta”. Esta frase se refiere a la necesidad de diversificar nuestras inversiones pero también al hecho de que cuanto mayor sea el importe invertido en un solo producto o en una sola entidad, más intereses deberíamos pedir por nuestro depósitos. De hecho existen depósitos con tipos de interés más elevados a los del mercado pero que están reservados a quienes disponen y están dispuestos a invertir cantidades más elevadas a las de un deposito normal.

Por tanto cuanto mayor sea el importe invertido, sobre todo si este importe es una exigencia para acceder a un cierto producto, más dinero y más interés deberíamos reclamar por nuestro dinero.

En todo caso, precaucione frente a los tipos muy altos

Siguiendo esta lógica, un tipo de interés que este muy por encima del tipo medio del mercado puede justificarse por un mayor plazo de vencimiento o por una cantidad más elevada de inversión. Pero cuando existe una diferencia notable entre tipos lo más habitual es que esta diferencia se deba al riesgo.

De hecho el interés elevado es lo que ha llevado a muchas personas de escasa cultura financiera a implicarse en inversiones de alto riesgo (que desde sus entidades se les han vendido como seguras, todo sea dicho) y que en numerosas ocasiones han desembocado en diversos problemas con los conocidos con las opciones preferentes o las inversiones garantizadas en bienes tangibles como sellos y similares.

Por tanto, si encontramos diferenciales muy elevados entre el producto que nos ofrece y el tipo medio del mercado, lo más conveniente es tomar todas las precauciones posibles para verificar que ese tipo que nos ofrecen no vaya ligado a un riesgo inasumible o incluso a la perdida de nuestra inversión.

Los tres pilares del interés

A la hora de iniciarse en la inversión en depósitos y cuentas remuneradas uno de los elementos en los que más deberíamos fijaros es el tipo de interés. Ese interés marca la retribución que vamos a recibir por nuestro dinero, pero también es un indicador del nivel de riesgo de esa inversión misma, entre otros factores. Conozcamos cuales son los tres pilares fundamentales del interés y que justifican la diferencia de interés entre diferentes productos.

Pilar numero 1: el riesgo

Pensemos que tenemos que invertir una cierta cantidad y para hacerlo tenemos dos opciones: una de ellas es un deposito en una entidad de plena solvencia, totalmente segura y que sabemos que no nos va a dar nunca un problema. La otra opción es una entidad con “mala pinta” de escasa confianza y que puede darnos un susto. No es razonable pedir el mismo tipo de interés en las dos entidades ¿verdad?

Pues esto es lo que ocurre con el interés. Cuanto mayor es el riesgo de una inversión cualquiera, incluyendo los depósitos y las  cuentas corrientes, mayor debe ser el interés que tendríamos que exigir a esa inversión. Por tanto cuando nos ofrecen productos de alto interés alegando que son totalmente seguros, conviene desconfiar

Pilar numero 2: el tiempo – disponibilidad

A la hora de hablar del tiempo, la duración del depósito o las posibilidades de recuperar nuestro dinero durante el periodo de inversión estamos hablando de la liquidez: de la capacidad de hacer “liquido” ese producto de ahorro que estamos evaluando.

En este caso es razonable pensar que cuantas menos posibilidades tengamos de convertir en líquido, de recuperar ese dinero que hemos invertido, más dinero deberíamos pedir por prestarlo. Y siguiendo la misma línea, también es lógico que cuanto más tiempo dure el deposito en cuestión pidamos más dinero a cambio.

Por tanto, cuanto menor es la liquidez  de un producto de ahorro mayor debe ser el interés que nos ofrece. Y cuando más tiempo dura ese producto (menor liquidez) también debe ofrecernos más interés. Es lo que ocurre por ejemplo con los depósitos o la deuda pública. La deuda pública a 3 meses apenas rinde el 0,5 % mientras que un bono a 10 años rinde sobre el 5%. La diferencia de plazo y rendimiento es más que notable.

Pilar numero 3: la cantidad invertida.

Uno de los dicho más famosos, y razonables, de los inversores es que “no debemos poner todos los huevos en la misma cesta”. Esta frase se refiere a la necesidad de diversificar nuestras inversiones pero también al hecho de que cuanto mayor sea el importe invertido en un solo producto o en una sola entidad, más intereses deberíamos pedir por nuestro depósitos. De hecho existen depósitos con tipos de interés más elevados a los del mercado pero que están reservados a quienes disponen y están dispuestos a invertir cantidades más elevadas a las de un deposito normal.

Por tanto cuanto mayor sea el importe invertido, sobre todo si este importe es una exigencia para acceder a un cierto producto, más dinero y más interés deberíamos reclamar por nuestro dinero.

En todo caso, precaucione frente a los tipos muy altos

Siguiendo esta lógica, un tipo de interés que este muy por encima del tipo medio del mercado puede justificarse por un mayor plazo de vencimiento o por una cantidad más elevada de inversión. Pero cuando existe una diferencia notable entre tipos lo más habitual es que esta diferencia se deba al riesgo.

De hecho el interés elevado es lo que ha llevado a muchas personas de escasa cultura financiera a implicarse en inversiones de alto riesgo (que desde sus entidades se les han vendido como seguras, todo sea dicho) y que en numerosas ocasiones han desembocado en diversos problemas con los conocidos con las opciones preferentes o las inversiones garantizadas en bienes tangibles como sellos y similares.

Por tanto, si encontramos diferenciales muy elevados entre el producto que nos ofrece y el tipo medio del mercado, lo más conveniente es tomar todas las precauciones posibles para verificar que ese tipo que nos ofrecen no vaya ligado a un riesgo inasumible o incluso a la perdida de nuestra inversión.

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