¿Merecen la pena los depósitos garantizados?

Dentro de la oferta de productos asimilables a los depósitos bancarios se encuentran los depósitos garantizados. Son productos mixtos, en los que una parte es un deposito tradicional con su interés acompañado de un producto de alto riesgo, normalmente derivados que pueden darle algo más de beneficios, pero que también pueden hacernos incurrir en pérdidas. Considerando esa composición, ¿realmente merecen la pena invertir en depósitos garantizados?

 Como está el mercado

Antes de responder a esta pregunta es necesario saber cuál es la situación del mercado y que productos se comercializan. Y  a decir verdad el mercado ha tenido un auge notable a principio de mercado, con una elevada contratación, aunque en esa contratación existen dos factores destacados:

Por un lado el amplio nivel de vencimientos que las entidades han afrontado durante este primer trimestre, y que les ha llevado a mantener el nivel de contratación realizado, renovando buena parte de esos fondos.

Por otra parte la limitación de los intereses de las cuentas remuneradas y depósitos (pese a que finalmente no se ha hecho efectiva) si ha tenido un efecto de trasvase de fondos desde los depósitos y las cuentas hacia estos productos garantizados.

A pesar de todo la oferta fundamental está basada más en fondos de renta fija que en depósitos tradicionales, por lo que el perfil de riesgo es mayor al habitual en el sector. Más si consideramos el riesgo que actualmente acecha a prácticamente toda la economía.

Garantizados ¿sí o no?

Con este contexto económico puede parecer que la inversión en garantizados puede resultar una buena alternativa para tratar de obtener algo más de rentabilidad. Sin embargo, salvo que se tengan muchas prisas, realmente hay otras opciones.

Pensemos que los garantizados actuales tienen plazos de vencimiento muy elevados, de 3 a 5 años,  en los cuales es muy probable que la economía se recupere, o al menos se despejen muchas de las dudas que actualmente existen. También es probable que se incrementen, por esa mejora, los tipos de interés y de referencia de los productos sin riesgo (depósitos y cuentas) hasta niveles que incluso pueden batir a los niveles de interés vigentes de los productos garantizados.

Por otra parte, el contexto económico también habla del miedo a las intervenciones bancarias, a las quitas y a los problemas que se han producido en Chipre. Los garantizados, por su carácter mixto, ni están siempre cubiertos por el Fondo de Garantía, ni tampoco son los productos más defensivos del mercado en situaciones difíciles, por lo que no son productos seguros en esta situación que estamos viviendo.

Teniendo en cuenta estos factores, y unidos a  ese auge de la incertidumbre que hoy está presente en los mercados, implicarse en un producto con un vencimiento que puede ir hasta los 3 o los 5 años, quizá no sea la mejor idea. Los riesgos de estos productos son muchos y las comisiones por salir de un producto que hoy tiene más riesgo del que podíamos pensar son elevadas. Pero aun peor es el riesgo de vernos inmersos en un “corralito” o similar con este producto comprado. Cierto es que España no es Chipre, pero la Caja de Pandora ya ha sido abierta y por ahora podemos esperar cualquier cosa. Así que cuanto mayores sean nuestras cautelas, mejor.

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