Los programas de Padrinos en la Banca. De clientes a comerciales

La actual situación de mercado y la dura competencia entre entidades bancarias por tal de captar pasivos y clientes ha dado un paso más: el de convertir a sus clientes (a aquellos que quieran, claro) en comerciales de su entidad, creando programas de padrinos, que recomienden a sus amigos y conocidos para que abran cuentas y contraten depósitos en la entidad a cambio, normalmente de una recompensa en efectivo. Este sistema no es nada nuevo, ya que  llega vigente cierto tiempo en otros sectores como el de la telefonía o los servicios de televisión, pero el hecho de que haya llegado al sector bancario da una muestra de lo complicado que resulta comercializar servicios y ganar la confianza del consumidor en un momento tan difícil como el actual.

Como funciona el programa

Uno de los secretos de estos programas es que son muy sencillos y no suponen un gran trabajo para los clientes, ni presentes ni futuros. Basta con que el cliente actual recomiende a un nuevo cliente que abra un cierto producto en la entidad que ofrece el programa y que cumpla las condiciones para la consecución del incentivo para que ambos puedan conseguir ese beneficio. Porque además esa es la ventaja: el premio es para el padrino que recomienda, pero también para el nuevo cliente que se apunta a la entidad. Durante el proceso de contratación al nuevo cliente se le solicitan los datos del cliente “padrino” o “amigo” y así ambos se aprovechan de la promoción.

Los premios son variables, aunque en el caso de la banca suelen ser bonificaciones directas en metálico que, como todo rendimiento, también cuentan con su correspondiente retención fiscal.

Las condiciones de estos programas son variables, tanto en los requisitos como en la duración, por lo que antes de empezar a recomendar a nuestros conocidos es conveniente echarle un vistazo a las reglas y bases de la promoción.

¿Merece la pena?

Pensemos un segundo en cuantas veces hemos hablado a otra personas (amigos, conocidos, compañeros) de esas cosas, productos o servicios, que nos gustan y con los que estamos bien. Estos programas no precisan de otra cosa que no sea eso, con la diferencia de que si lo hacemos bajo el programa, además de hablar de lo que nos gusta también podemos obtener un ingreso extra. E igual que nosotros también lo consigue la persona a la que se lo contamos y que se inscribe al programa. Así que realmente no hay mucho que perder y si algo que ganar, por hacer algo que, de otra forma, también haríamos con normalidad.

De todos modos estos programas por ahora están en sus primeros pasos, al menos en el mundo de la banca, y parece que su continuidad no es demasiado segura, por lo que es fundamental, si estas decidido a hacerlo, no perder mucho tiempo para evitar que el tren pase de largo.

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