Que es el TAE y para que sirve

Si estamos acostumbrados a leer los anuncios de las empresas de créditos rápidos, de los diferentes productos de ahorro como depósitos y cuentas remuneradas o de prácticamente cualquier producto financiero que funcione en base a interés, seguramente nos habremos tropezado con el TAE. ¿Pero que es realmente el TAE? Y lo más importante ¿para qué nos sirve? Es lo que vamos a comentaren este artículo. Y no, no significa Tanto Ahorro Estúpido…

¿Qué es el TAE?

Las siglas TAE corresponden a  la Tasa de Interés Equivalente.

  • Es una tasa, ya que es se expresa siempre en un tanto por cierto, y nos va a resultar de mucho interés.
  • Es de interés ya que esa tasa expresa el interés anual que vamos a pagar (si se aplica a créditos) o que vamos a recibir (si se refiere a productos) en cada uno de los años de duración del producto seleccionado.
  • Y es Equivalente porque bajo esta tasa se normaliza o se homogeneiza el importe de esos interés que tenemos que pagar o que vamos a cobrar, para que sea más fácil de entender por el consumidor

De estos tres términos, el Equivalente es el que más importancia tiene, ya que a través del TAE vamos a normalizar u homogeneizar los intereses y comisiones de cuentas corrientes y depósitos, siendo más fácil su comparación.

¿Normalizar? ¿Homogeneizar? ¿Para qué?

Responderemos a la cuestión con un ejemplo. Pensemos por ejemplo en dos depósitos a plazo que ofrecen las siguientes condiciones:

Deposito A: 8% de interés el primer mes y 1,5 % para 11 meses mas

Deposito B: 4% de interés los tres primeros meses y 2% de interés para otros 3 meses.

La pregunta es… ¿Qué deposito es más rentable? Podríamos pensar que el primero que tiene un mayor interés al principio, o quizá el segundo que tiene un intereses más estable… sin embargo tenemos plazos diferentes, intereses diferentes, periodos de tiempo diferentes… necesitamos una referencia que exprese el rendimiento de ese depósito en términos equivalentes. Pues precisamente para eso es para lo que sirve el TAE.

En el caso que nos ocupa y realizando algunos cálculos obtendríamos una TAE para el primer depósito del 2,11% mientras que para el segundo deposito la TAE seria del 3%. Por tanto vemos que el deposito más rentable seria el 2º, que tiene una TAE mayor, aunque también es cierto que su duración es menor a la del primer deposito.

¿Qué se incluye en el cálculo del TAE?

En el ejemplo que hemos mostrado, para no complicar los cálculos más de lo necesario, hemos tomado como elementos del cálculo del TAE solo el interés y el plazo, pero hay algunos elementos más que forman parte de ese cálculo:

  • Gastos y comisiones: en el caso de los depósitos estos gravan los intereses obtenidos y por tanto reducen el interés y el TAE. Por ejemplo la comisión de mantenimiento de las cuentas remuneradas o la comisión de gestión de un deposito.
  • Pago de intereses: no es lo mismo que un deposito pague los intereses de forma anual, mensual o trimestral. Cuanto más anticipado y frecuente sea el pago de los interés mayor es el TAE correspondiente y viceversa.

¿Y dónde encontrar el TAE?

Debido a la importancia del TAE  para el consumidor a la hora de saber realmente lo que gana (o lo que paga en los casos de préstamos) el  Banco de España obliga a todas las entidades que realizan operaciones en las que se utilizan los tipos de interés a incluirlo de forma visible en toda la publicidad que realicen de sus productos.  De hecho siempre debemos buscarla entre la letra pequeña (la banca no pone fáciles las cosas) para saber realmente el rendimiento que vamos a obtener de nuestro deposito.

 

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