Que ganamos con un depósito

Números, cifras, intereses, comisiones… a veces saber lo que ganamos por un deposito es algo complicado, especialmente para el inversor primerizo que da sus primeros pasos en este mundo de los depósitos y las cuentas remuneradas. Para ayudarle en esa tarea en este artículo vamos a mostrar de forma sencilla que intereses se obtienen por una serie de inversiones  a un cierto plazo de tiempo. Empecemos a hacer números.

La fórmula del interés

Quienes estudiamos matemáticas financieras en la universidad, y quienes han tenido en sus manos un contrato de una cuenta corriente, un deposito o similar seguramente estén familiarizados con esta fórmula:

 Interés obtenido = Crédito x Rédito x Tiempo / 36.500

Esta fórmula es la más habitual y viene derivada de las fórmulas que casi todos hemos dado en el colegio o el instituto. Existe otra fórmula para los intereses similar a esta:

formula interes

 En este caso lo que obtenemos no es el interés sino el capital final, por lo que bastaría restar del primer término el capital inicial para obtener el rendimiento del depósito o la cuenta en cuestión. Como esto puede resultar lioso vamos  a hacer el trabajo sucio y a ver en que nos podemos gastar esos intereses que generan diferentes depósitos.

 Los supuestos

Para este ejemplo ilustrativo tomamos tres tipos de inversores:

 

a) El señor boyante, que invierte un total de 30.000 euros en un deposito

b) El señor ahorrador, que invierte un total de 10.000 euros en un deposito

c) El señor hormiga, que invierte un total de 5.000 euros en un deposito

Del lado de los depósitos, para mostrar los efectos del tiempo y el interés tenemos los siguientes casos:

a) Deposito al 2,5% con vencimiento a un año

b) Deposito al 1,5% con vencimiento a seis meses

c) Deposito al 1,0% con vencimiento a tres meses

A fin de normalizar los cálculos entendemos que los depósitos pueden renovarse (los de periodo inferior a un año). Igualmente consideramos que los interés se abonan directamente en cuenta y se capitalizan. En el cálculo también se incluye el efecto de los impuestos, incluyéndose el 21% de retención vigente para estos rendimientos. También se han despreciado las comisiones, aunque en la realidad conviene tenerlas muy en cuenta.

 Los resultados

El señor Boyante, después de realizar sus inversiones obtiene los siguientes resultados:

 

Periodo Rendimiento El rendimiento es equivalente a …
1 año 584,38 €  Sony Experia Z libre
6 meses 351,65€ Televisor Panasonic de 32 pulgadas
3 meses 234,44€ Reloj Diésel de caballero

En cuanto al señor Ahorrador, estos serían resultados:

 

Periodo Rendimiento El rendimiento es equivalente a …
1 año 194,79€ Consola Xbox 360
6 meses 117,22€ Samsung Galaxy Mini Libre
3 meses 78,15€ Sesión de Spa y masaje para dos

 

Finalmente, el señor Hormiga obtiene los siguientes resultados:

 

Periodo Rendimiento El rendimiento es equivalente a …
1 año 97,39€ Mini cadena Philips
6 meses 58,61€ Una tarde de cine y palomitas para toda la familia
3 meses 39,07 € Una mensualidad de gimnasio

 

Si echamos un vistazo a las tres tablas vemos como el rendimiento depende del tipo de intereses y del plazo disponible (a menor plazo, menos interés y menos rendimiento) e igualmente se relaciona con la cantidad invertida (más dinero genera más interés). Este caso es algo teórico, ya que en un caso real la inversión del señor Boyante e incluso la del señor Ahorrador les podían haber permitido acceder a depósitos con mejor remuneración, e incluso hubieran podido contratar diversos depósitos para mejorar su rentabilidad. Pero como ejemplo de muestra es más que valido.

Antes de cerrar este artículo, un consejo: en las cuentas que ofrecen regalos en especie es muy recomendable realizar este mismo cálculo tomando la TAE como base del interés y comparar el “precio” que la entidad asigna al regalo con su valor comercial real. Es una pequeña precaución que evita que la entidad pueda darnos gato por liebre con el regalo.

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