Los regalos envenenados de las cuentas de ahorro y remuneradas

En los últimos años, y dentro de la llamada guerra de los depósitos, estamos asistiendo al  regreso de esa especie de “tele tienda” en la que se convierte la banca, que nos ofrece regalos de todo tipo a cambios de abrir una cuenta, domiciliar una nómina o invertir cierta cantidad en un depósito. Antiguamente los regalos más frecuentes eran los juegos de menaje, o los artículos de hogar (¿a quién no le han regalado un albornoz o unas toallas?). Hoy día, con el auge tecnológico, la oferta ha cambiado bastante y las entidades se convierten en tiendas electrónicas, ofreciendo productos como tablets, iPads o televisores de pantalla plana.

Sin embargo, como siempre nos pasa  con la banca, esos regalos tienen una cara oculta que puede provocar que ese regalo tan bonito nos acabe saliendo caro. Y es que existen algunas cláusulas que pueden convertir esos regalos en auténticos regalos envenenados. Conozcamos los motivos:

La permanencia con la entidad.

Cuando hablamos de permanencia normalmente pensamos en nuestro móvil, o en el servicio de internet de casa. Sin embargo, el hecho de aceptar un regalo de nuestro banco o caja suele venir acompañado de un periodo de permanencia. Esa permanencia varía en función del valor del regalo que nos ofrecen, siendo lo normal periodos a partir de 12 meses. Esa permanencia puede llegar incluso a los 36 meses para los regalos más “jugosos” como los iPad o los televisores en 3D.

¿Y si no cumplimos con la permanencia y no mantenemos las condiciones que nos marca el contrato? Pues igual que ocurre con la telefonía nos va a tocar pagar el importe de esa permanencia. En algunos casos esos importes pueden llegar a superar los 300 euros, por lo que toca pensarse dos veces el aceptar ciertos regalos. De hecho, con el aumento del desempleo, son muchos los que contrataron una cuenta nómina con regalo incluido que ahora se ven forzados a pagar esas permanencias por el hecho de no tener nómina. Como si el paro no fuera suficiente castigo.

Los gastos de envió y gestión

En todos los casos en los que se ofrece un regalo al ahorrador por abrir una cuenta o firmar un deposito se incluyen una serie de gastos de gestión, manipulación, envió o cualquier otro motivo, que se cobran directamente al cliente antes de que este reciba su premio. El importe de estos gastos suele ser elevado, a veces incluso rondando los 100 euros, lo que resta valor al regalo y añade más gastos a nuestra cuenta corriente.

Los impuestos

Los regalos de estas cuentas se consideran una retribución en especie por nuestro dinero, y por tanto estamos obligados  a declarar el importe de los mismos en nuestra declaración de la Renta. Esta retención fiscal, que el banco también nos cobra, ronda entre el 21% al 27% en función del importe o el rendimiento obtenido y supone otro coste adicional que reduce el beneficio obtenido con ese regalo. Aunque en este caso también es cierto que los depósitos con retribución dineraria tienen ese mismo gravamen.

Los intereses

O más bien los “no intereses”. Porque si algo tienen en común todas estas cuentas con regalo es que tienen un interés 0%. Es lógico puesto que nuestros intereses están reflejados precisamente en ese regalo que hemos conseguido. Aunque es probable que la cuenta tenga su TAE correspondiente (como obliga la ley) el interés nominal del producto es inexistente.

Conclusión

Después de haber revisado todos los trucos escondidos tras estas cuentas con regalo, la pregunta que surge es evidente: ¿Conviene contratar este producto? Pues la respuesta es depende: depende del regalo, de las condiciones y de la permanencia. Aunque en la mayor de los casos la respuesta es no, por un motivo muy sencillo: la entidad bancaria se va a encargar de exagerar al máximo el valor del regalo que nos ofrece, de modo que simula ofrecernos más de lo que verdaderamente nos da. Por otro lado entre los gastos que tenemos que pagar también reducen nuestro beneficio real. Así que si verdaderamente queremos comprarnos un Tablet o un televisor nuevo lo mejor es ahorrar, cobrar en euros constantes y sonantes y gastarlos como mejor nos parezca.

Leave a Reply