Un año de ley Linde: nada que celebrar

Ha pasado un año desde que la ley Linde llegase a los bancos y empezase el recorte de los intereses en todo lo que rentase: sean depósitos, cuentas remuneradas y similares. Esta ley, para quien no lo recuerde, estaba pensada para que los bancos no se arriesgasen mas de la cuenta ofreciendo intereses mayores a los del mercado. Una situación que parcialmente podía estar justificada por la debilidad de la banca en aquel momento. Es curioso que pese a ser entidades independientes haya que ponerles límite para que no den mas dinero de la cuenta y no quiebren… que luego encima hay que rescatarlos con dinero público.

Aun así la ley Linde sigue en vigor y ha sido una de las causas por las que las cuenta remuneradas y los deposites bancarios siguen en una caída casi libre. De las remuneraciones cercanas al 4% que veíamos a principio del año 2013, ahora es raro encontrar productos que renten por encima de un 2%. Las entidades nacionales han reducido sus intereses en cumplimiento de lo que establece la ley, mientras que las extranjeras han seguido el ciclo, ya que a fin de cuentas, sin van a poder captar dinero a menor coste para que van a gastar mas.

Algunos defienden que a pesar de la caída de los intereses los inversores siguen ganando mas gracias a la caída de la inflación, que frente a los tipos cercanos al 3% de entonces ahora rondan el 1%. Esta cuestión podría ser real de ser cierta, ya que todos sabemos que en los últimos tiempos esas variaciones de inflación tienen mucho que ver con ciertos componentes concretos de la cesta de la compra que forma parte de la inflación, y que en estas circunstancias es normal que no suban (cuestiones como los viajes, o la compra de bienes de cierto nivel, por ejemplo). Cualquiera que vaya al mercado sabe realmente como están los precios.

Y mientras tanto, por si no tuviéramos bastante con la ley Linde y las caídas de los intereses encima los depositarios se tienen que enfrentar cada vez a condiciones fiscales aun peores a las que había, con lo que el ingreso real, corregido y deflactado, acaba siendo bastante peor de lo que se podía ganar por el mismo dinero hace doce meses, sin Linde, sin impuestos y sin tonterías. Sumemos a esta situación la apatía y las presiones que las entidades reciben directamente del BCE y el escenario es una continuación de esas bajadas que estamos sufriendo. Y seguramente las cosas no mejoren… esperemos equivocarnos.

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