Varufakis y Bienvenido Mister Marshall

Para los amantes del cine español seguramente el título de este post les resulte algo extraño, especialmente por no ver las similitudes entre tan dispares cuestiones. Pero como veremos a continuación este personaje y su evento tienen mucha mas relación de la que parece.

Para quienes no hayan visto esta joya del maestro Berlanga, además de recomendarles que no se la pierdan, diremos que la pelicúla trata de un pueblo de interior en España al que van a visitar los “americanos” del plan Marshall (el plan de reconstrucción europea tras la segunda guerra mundial) y van a colmar a los vecinos de regalos y presentes.Algo que el alcalde no duda en vender como logro propio, pero que luego se vuelve en su contra al no aparecer ni americanos, ni regalos ni nada que se le parezca. Al final todo resulta en una serie de explicaciones que no llegan y algunas de las escenas mas clásicas del cine español, empezando por el discurso que el alcalde del pueblo trata de dar a los vecinos para  hacerles entender lo ocurrido.

Seguramente en este punto, y a poco que el lector siga la prensa, es probable que ya sepa por donde van los tiros. Varufakis, recientemente nombrado ministro de finanzas de Grecia,  se presentó, igual que todo su gobierno, como el luchador contra la Troika opresora, contra los recortes y contra todo lo que habia llevado al pais a donde lo ha llevado con un rescate continuo pese al relativo poco peso de la nación dentro de la zona Euro. Un discurso de oposición que ha servido para aupar a Syriza al gobierno casi con mayoría absoluta, pero con una fuerte exigencia por los griegos de cumplimiento de lo prometido. Y aquí es donde llega el problema… un problema llamado realidad.

Y es que han sido pocos los dias que el presidente griego, a la manera de Manolo Gomez Bur, alcalde del pueblo de la mencionada pelicula, ha tenido que volver atrás, recular y tragarse buena parte del discurso, a lo donde dije digo, digo Diego. Donde se decía adiós a la troika y fin de las medidas de recorte ahora se traduce en una ampliación del préstamo actual de 4 meses, frente a los 6 que pedia Grecia, y otras medidas que, se supone, que el gobierno griego no pretendia aceptar. Pero claro, cuando te amenazan con cerrarte el grifo y el dinero solo te da para llegar a fin de mes al final no hay mas remedio que pasar por el aro. O eso o marcarse un default a la islandesa, aunque estando en la zona euro, el riesgo de fiasco crece de forma notable.

El problema de base radica en la debilidad de posición griega, que se ve abocada casi al susto o muerte. Situación en la que la supervivencia se complica y como todos podemos imaginar, hay que seguir andando, pese a la cosmética del aumento del salario mínimo o de las medidas contra la pobreza energética.  Y claro, cuando prometes y no cumples, te toca salir al balcón a dar explicaciones. Algo que de momento el gobierno no ha hecho pero que tendrá que acabar haciendo si no quiere revoluciones internas.

En este punto quizá alguien se pregunte a que viene toda esta historia en un blog dedicado a las cuentas y depósitos. La cuestión es sencilla. Igual que ocurrió en su día con el caso de Chipre se supone que los problemas de un miembro de la Unión deberían de animar el mercado. Sin embargo en el caso de España, nada de eso. La prima de riesgo apenas se mueve, el sistema bancario no se agita y frente a lo que paso con Chipre parece que el mercado da por descontada la tranquilidad a pesar del discurso de Varufakis. Pero nada. Ni miedo, ni movimientos. Como diría Julio Iglesias, la vida sigue igual. Y seguramente todo siga igual.

Así que por ahora el mercado sigue dormido, los griegos siguen esperando a su Marshall que no llega, y que su elegido de explicaciones. Mientras el resto de la Unión, salvo los buitres financieros, siguen a lo suyo esperando a ver que pasa con el resto. Supongo que todo será consecuencia de haberse aprendido la lección chipriota. Bueno y del teórico buen momento de recuperación… que solo ven los gobiernos y los mercados. De todos modos y como siempre, el tiempo dirá que ocurre al respecto.

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