Vuelve la guerra de los depósitos… o solo es un aviso

Pocos apostaban por volver a ver situaciones en las cuales las entidades bancarias empezasen a ofrecer depósitos a intereses cercanos al 3%,  o al menos alejados de los tipos de mínimos que veníamos viendo últimamente en el mercado. Si a esto le  sumamos la reciente bajada de tipos por parte del Banco Central Europeo, el futuro aun pintaba más negro. Y sin embargo estamos viendo como surgen propuestas relativamente interesantes en lo que a depósitos y cuentas remuneradas se refiere. Y decimos relativamente porque la verdad es que no es oro todo lo que reluce.

Ofertas de mantenimiento

Y es que lo primero que salta a la vista son las condiciones de muchos de estos productos. Tradicionalmente la prioridad de las entidades era la captación de nuevos depósitos y de nuevos clientes. Sin embargo el alto volumen de vencimientos que tienen que afrontar las entidades, que supera los 200.000 millones de euros en lo que nos queda de año, obligan a las entidades a dar un paso al frente para no ver perjudicado su negocio y su operativa.

En este entorno pues, buena parte de las nuevas propuestas de mayor nivel a las que estamos asistiendo se enfocan a clientes actuales de las entidades y se usan para la renovación de los depósitos que actualmente tienen contratados. Renovaciones que por otra parte se acompañan de nuevas condiciones como incluir forzosamente la nomina, cobros de comisiones y contratación de otros productos. Debe tenerse en cuenta a la hora de contratar pues estos elementos afectan directamente al resultado final de nuestra inversión.

Los foráneos pisan fuerte

Dentro de este entorno de mercado es preciso distinguir entre los productos de entidades nacionales y de entidades extranjeras. Estas últimas no están limitadas por el tope que estableció el Gobierno a la rentabilidad de los depósitos y por tanto tienen una mayor capacidad para ofrecer intereses más atractivos y captar mercados.

Una entidad nacional que quiera superar o igualar la rentabilidad de sus productos se vería obligada a cubrir garantías especiales a fin de cumplir con esa legalidad. Aun así parece que las entidades nacionales dan por bueno ese riesgo, y les merece la pena tener que cubrir esas garantías por tal de mantener su actual cartera o incluso poder captar nuevo capital vía depósitos.

La guerra diluida

Aun así, y respondiendo a la pregunta que nos servía de título para esta entrada, no parece que vayamos a enfrentar una guerra desatada como la vivida en 2011. Hoy día ya no hay regalos para los depósitos, rara es la oferta que sobrepasa el 3% de interés y, al menos por ahora, no parece que la situación vaya a cambiar mucho más.

Si a todo esto le sumamos que el Estado ya ha cubierto sus necesidades de liquidez y que los tipos reducidos de la deuda publica, como letras y obligaciones, el resultado es un entorno en el que tampoco hay que pelearse por algo que vaya mucho más de mantener el ahorro actual. Con mantener la cartera de depósitos vigente y cubrir las pocas bajas que pueda haber basta. Y en el contexto actual, con un 3% de tipos es más que suficiente y de sobra para lograrlo. Así que esta guerra, en verdad, se queda solo en una pequeña escaramuza.

Leave a Reply