Y al final llegó el impuesto a los depósitos

Ya habitamos hablado muchas veces en este blog del famoso impuesto a los depósitos. Ese que las comunidades autónomas se habían sacado de la manga por tal de seguir exprimiendo mas al ciudadano y enfocado a requisar, porque no tiene nombre, los cuatro euros que los inversores mas conservadores hubieran podido acumular y ahorrar. Como si los inversores no tuvieran bastante con estar sufriendo tipos de interés que apenas llegan al punto, ahora resulta que tienen que afrontar este impuesto, que deja de tener un tipo impositivo del 0% y se empezará a cobrar en breve.

En concreto, el tipo al cual se ha aprobado este impuesto de del 0,03%, o como prefirió enmascararlo la vicepresidenta del gobierno al anunciarlo, del 0,3 por mil del total de depositos existentes, presentes y futuros del sistema bancario español. Segun los diferentes calculos realizados sobre el importe de depósitos existentes, se estima que esta medida pueda recaudar en un primer movimiento una cifra cercana a los 340 millones de euros. Cantidad que aunque el gobierno jura y perjura que no afectara en nada a los consumidores y ahorradores es evidente que tarde o temprano acabarán pagando los depositantes.

Lo que también se ha dejado claro es la forma de reparto del importe confiscado, perdón, recaudado por este impuesto a los depósitos. Principalmente se dirigirá a compensar, en este primer término, a las comunidades que se sacaron de la manga este impuesto, y que el gobierno entonces decidió estatalizar para evitar diferencias dentro del mercado único que se supone que forma España. Andalucía, Canarias y Extremadura (casualmente las regiones mas pobres del país y con menor importe de depósitos) son las que se van a empezar a repartir el pastel por ahora. Posteriormente se estima que el tipo se ajuste y sean el resto de autonomías las que de forma directa o indirecta empiezan a recibir fondos.

La medida, como es evidente, no ha dejado a nadie indiferente. En ambos sentidos que es aun peor. Por un lado la oposición, la banca y los ahorradores se han opuesto a una medida que sin duda resulta una mala idea en unos tiempos en los que los depósitos apenas crecen, principalmente por el rescate al que las familias están sometiéndolos por tal de poder llegar a fin de mes.  Para estos detractores pues la tasa no es nada positivo, como para cualquier con sentido común.

En el otro lado se posicionan los responsables de las autonomías y algunos analistas, que se quejan de que la medida se ha quedado corta. Y es que el tipo de interés que algunas comunidades manejaban para este nuevo gravamen incrementaba hasta en 10 veces el tipo que finalmente se ha aprobado. Vamos, que les sabe a poco el botín que se van a llevar a cambio de nada.

De todos modos la opinión mayoritaria es que esta nueva confiscación solo va a servir para recaudar unas migajas, y que va a acompañarse de un deterioro notable de los depósitos, ya que entre los bajos intereses y este impuesto, seguramente la gente busque opciones mas rentables, por mucho que no sean tan seguras como los depósitos bancarios… que tampoco lo son últimamente.

 

 

 

 

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